Las Vegas se prepara para un Gran Premio decisivo marcado por el frío nocturno y la estrategia con los neumáticos

La penúltima cita del Mundial 2025 llega con compuestos C3, C4 y C5, una pista extremadamente delicada en la noche del desierto y un programa ajustado al horario español.

La Fórmula 1 aterriza en Nevada para disputar el Gran Premio de Las Vegas 2025, una de las citas más particulares y exigentes del calendario. La prueba, que se celebra completamente de noche, vuelve a reunir a los equipos ante un reto que combina la velocidad pura del Strip con temperaturas inusualmente bajas para un evento de la categoría reina.

Pirelli ha confirmado que los compuestos elegidos para esta edición serán el C3 como duro, C4 como medio y C5 como blando, la elección más suave de toda la gama de neumáticos disponibles. Cada piloto dispondrá de dos juegos del duro, tres del medio y ocho del blando, además de los intermedios y de lluvia extrema en caso de emergencia. De acuerdo con las estimaciones del proveedor, el asfalto de Las Vegas seguirá presentando el mismo comportamiento crítico de las ediciones anteriores: dificultad extrema para calentar los neumáticos y un riesgo notable de graining, especialmente en las primeras vueltas y en los compuestos más blandos.

Los equipos afrontan así un dilema estratégico. El compuesto blando se perfila como la herramienta ideal para clasificación o stints muy cortos, pero sufre en ritmo de carrera. El medio promete un equilibrio relativo, aunque con sensibilidad al desgaste por granulado. El duro, por su parte, será probablemente la opción preferida para los relevos largos, ofreciendo estabilidad en una pista que verá caer sus temperaturas de forma drástica conforme avance la noche.

En lo meteorológico, se espera un fin de semana estable, con cielos despejados y sin previsión de precipitaciones. Las jornadas en Las Vegas rondan los 18 a 20 grados, pero al caer el sol, especialmente durante las sesiones oficiales, el termómetro puede desplomarse hasta cifras cercanas a los 10 grados o incluso menos. Estas condiciones obligarán a los pilotos a ser especialmente precisos en la vuelta de lanzamiento, ya que cualquier error a baja temperatura puede comprometer tanto los neumáticos como la confianza en un circuito urbano rápido y estrecho.

El trazado del Strip, punto neurálgico del evento, ya se encuentra completamente preparado, con las estructuras, barreras y puentes peatonales instalados tras semanas de trabajos nocturnos que han alterado la circulación habitual de la ciudad. El ambiente festivo volverá a ser uno de los protagonistas de la cita, con actividades complementarias, gastronomía y conciertos que acompañarán la presencia de aficionados procedentes de todo el mundo.

En cuanto al horario español, el fin de semana presenta sus desafíos. La carrera, prevista para el sábado por la noche en Nevada, se verá en España en la madrugada del domingo. La sesión principal arrancará a las 5:00 de la mañana del domingo, mientras que la clasificación se celebrará el viernes por la noche en Estados Unidos, lo que se traduce en las 5:00 del sábado en horario peninsular. Las sesiones de entrenamientos libres se distribuirán entre la noche y la madrugada españolas, dependiendo de cada día.

Con el campeonato acercándose a su desenlace y con la sensibilidad extrema del asfalto de Las Vegas ante cualquier variación térmica, equipos y pilotos afrontan uno de los fines de semana más impredecibles del año. La velocidad punta, la gestión de los neumáticos y la capacidad de adaptarse a un circuito que cambia vuelta a vuelta serán determinantes para definir quién sale con ventaja de la ciudad del pecado.