El WRC se traslada al continente italiano en 2027 y la ERC heredará Cerdeña

Roma y el Lazio acogerán el Rally de Italia en asfalto, mientras la isla mediterránea mantendrá su protagonismo en el Europeo sobre tierra

El Campeonato del Mundo de Rallyes (WRC) afrontará un cambio histórico a partir de 2027: el Rally de Italia abandonará la isla de Cerdeña para disputarse en la península, concretamente en la región del Lazio, con Roma como epicentro. La decisión supone una transformación profunda tanto en lo deportivo como en lo logístico, con la vista puesta en reforzar la proyección internacional del certamen y ofrecer un escaparate más accesible y mediático.

La transición no será inmediata. En 2026, el WRC seguirá compitiendo en los caminos de tierra de Olbia, mientras que el Rally di Roma Capitale, actualmente cita del Europeo (ERC), servirá como banco de pruebas para el salto definitivo. Este proceso culminará en 2027, cuando el Mundial adopte de forma oficial el nuevo formato y superficie en el centro de Italia, bajo un contrato inicial de cinco años.

El cambio implica también un reajuste dentro del panorama continental. Desde 2027, el ERC tomará el relevo en Cerdeña, garantizando que la isla siga siendo un destino de primer nivel para los aficionados a los tramos de tierra. La cita mediterránea formará parte del calendario europeo entre 2027 y 2030, asegurando continuidad a una tradición que ha marcado al automovilismo italiano en las últimas dos décadas.

Un giro de escenario y de superficie

El traslado a Roma supone no solo un cambio geográfico, sino también técnico. El rally pasará de los exigentes caminos de grava de Cerdeña a las carreteras asfaltadas y sinuosas del Lazio. Esta transición modificará de raíz la preparación de equipos y pilotos, favoreciendo a los especialistas en asfalto y añadiendo una nueva dinámica al campeonato.

La organización, en colaboración con el Automobile Club d’Italia (ACI), el Gobierno regional del Lazio y el Ayuntamiento de Roma, trabaja ya en el diseño de las especiales. El objetivo es ofrecer un recorrido espectacular, con tramos que combinen el reto deportivo con la singularidad paisajística y cultural de la zona. Las imágenes de los coches compitiendo con escenarios históricos de fondo, como los monumentos romanos, aspiran a convertirse en un poderoso reclamo internacional.

Impacto en logística y promoción

Mover el rally al continente permitirá una logística más fluida para equipos, medios y aficionados, en contraste con la complejidad de desplazar la caravana del WRC hasta una isla. Además, la capital italiana ofrece una infraestructura superior en cuanto a accesos, hoteles y capacidad de difusión.

En paralelo, la ERC reforzará su atractivo con la incorporación de Cerdeña, que mantendrá viva la esencia de un rally de tierra muy apreciado tanto por los pilotos como por los seguidores. Este encaje permitirá que ambas competiciones se complementen sin solaparse, ofreciendo al público lo mejor de dos mundos: la espectacularidad de Roma sobre asfalto y la tradición sarda sobre grava.

Expectación y desafíos

Aunque la noticia ha generado entusiasmo, el éxito dependerá de varios factores: la calidad de los tramos diseñados en Lazio, la capacidad de atraer a los espectadores locales e internacionales y el equilibrio entre tradición y modernidad. Cerdeña, pese a quedar fuera del Mundial, seguirá siendo un referente en el automovilismo gracias a su vínculo con el ERC, mientras que Roma tendrá la misión de consolidarse como un nuevo icono del WRC.

Con este doble movimiento, Italia refuerza su papel en el panorama internacional de los rallyes. A partir de 2027, el país no solo mantendrá presencia en el Mundial, sino que ampliará su protagonismo en el Europeo, ofreciendo dos escenarios complementarios que prometen marcar una nueva etapa para la disciplina.