La marca italiana vuelve al escenario internacional con un programa apoyado de fábrica en WRC2 a partir de 2026 y un coche completamente nuevo desarrollado junto a Stellantis Motorsport
Lancia ha confirmado oficialmente su esperado regreso al Campeonato Mundial de Rallyes. La marca, sin actividad de fábrica en el WRC desde hace más de tres décadas, vuelve a la competición con un programa “works-supported” en la categoría WRC2 a partir de 2026. El proyecto gira en torno a un coche completamente nuevo, el Ypsilon Rally2 HF Integrale, desarrollado desde cero junto a Stellantis Motorsport y concebido para competir al máximo nivel dentro de la reglamentación Rally2.
El anuncio supone un paso importante en la estrategia global de Stellantis para reforzar su presencia en el automovilismo. Lancia asume el papel principal dentro de la pirámide deportiva del grupo, con el Rally2 como punta de lanza por encima de modelos como el Ypsilon Rally4 HF y el Ypsilon HF Racing, destinados a categorías inferiores y a programas de formación.
Un coche de nueva generación para recuperar la tradición ganadora
El Ypsilon Rally2 HF Integrale es un proyecto completamente nuevo. Su diseño parte de una hoja en blanco con el objetivo de ofrecer un chasis más rígido, un reparto de pesos optimizado y un trabajo aerodinámico exhaustivo que permita extraer el máximo rendimiento dentro de los límites de la categoría.
El motor es un 1.6 turbo de cuatro cilindros capaz de entregar 287 caballos, asociado a una caja secuencial de cinco velocidades suministrada por SADEV y a diferenciales mecánicos tanto en el eje delantero como en el trasero. La suspensión corre a cargo de Reiger, con amortiguadores ajustables en tres vías para adaptarse a las distintas superficies y configuraciones de rally.
El coche ha superado ya una intensa fase de pruebas iniciales, tanto en los Alpes franceses como en el circuito de Balocco, instalación histórica de Lancia. Estas sesiones han permitido recoger datos, ajustar la base mecánica y sentar los cimientos de su evolución en los próximos meses.
Un programa deportivo estructurado y orientado a clientes
Lancia no solo regresará con un equipo apoyado de fábrica, sino que además ofrecerá el Ypsilon Rally2 HF Integrale a equipos privados. Las primeras entregas están previstas para el primer trimestre de 2026, cumpliendo con el límite de costes impuesto por la FIA para la categoría.
La presencia en competición será amplia: por un lado, un programa oficial que abarcará al menos ocho rondas del calendario del WRC; por otro, un fuerte apoyo a clientes tanto en el propio WRC2 como en el Campeonato de Europa de Rallyes y en certámenes nacionales de gran relevancia como Italia, España, Francia o Bélgica.
Esta estrategia consolida a Lancia como pilar del programa deportivo de Stellantis, mientras se reorganizan roles dentro del grupo y se refuerza la presencia en competiciones donde el Rally2 es protagonista.
Un regreso con peso histórico y ambición real
La vuelta de Lancia al Mundial de Rallyes tiene un componente emocional evidente. La marca es una de las más laureadas y emblemáticas en la historia del deporte, con modelos como el Delta Integrale convertidos en iconos. Sin embargo, portavoces de la compañía han insistido en que este retorno no es un ejercicio de nostalgia, sino un proyecto pensado para competir y crecer.
El bicampeón mundial Miki Biasion, figura clave en la historia de Lancia, participa como asesor técnico en el desarrollo del coche. Según ha expresado, ver a la marca regresar al escenario internacional supone cerrar un ciclo y abrir una nueva etapa que combina tradición y tecnología moderna.
Debut previsto en Montecarlo 2026
El estreno del Ypsilon Rally2 HF Integrale está fijado para enero de 2026 en el Rally de Montecarlo, una de las pruebas más exigentes y emblemáticas del calendario. Con este punto de partida, Lancia aspira a recuperar presencia, prestigio y competitividad en un campeonato que marcó buena parte de su historia.
El retorno de Lancia al Mundial de Rallyes no solo aviva el interés de los aficionados, sino que también simboliza una apuesta renovada por el automovilismo dentro de Stellantis. Con un coche nuevo, un programa estructurado y un legado incomparable, la marca italiana se prepara para escribir un nuevo capítulo en su historia deportiva.


