El mítico trazado urbano portugués fue escenario de un fin de semana inolvidable para el Campeonato del Sur de Europa de GT4, con sesiones clasificatorias extremadamente igualadas, una primera carrera marcada por el desorden climático y una segunda prueba bajo el sol que consagró a nuevos protagonistas.
El circuito urbano de Vila Real, uno de los más icónicos del panorama ibérico, volvió a demostrar por qué es un desafío técnico y mental sin comparación. El Campeonato del Sur de Europa de GT4 vivió en este enclave una de sus citas más intensas de la temporada, con emociones en cada jornada. Desde unas sesiones clasificatorias disputadas al milímetro hasta dos carreras de guion completamente distinto, el espectáculo no defraudó.
Clasificaciones con margen de milésimas
La acción comenzó con unas tandas clasificatorias vibrantes, donde la igualdad fue la nota dominante. Las diferencias entre los mejores tiempos se midieron en milésimas de segundo, dejando patente la competitividad de la parrilla. Los equipos trabajaron con precisión quirúrgica en la puesta a punto, y los pilotos sacaron lo mejor de sí para encontrar cada centésima en un trazado donde el muro siempre acecha.
Los favoritos lograron posicionarse en la parte alta de la tabla, pero sin margen de error: cualquier leve imprecisión suponía perder varias posiciones. Este nivel de exigencia auguraba un fin de semana de carreras ajustadas e imprevisibles.
Carrera 1: el caos bajo la lluvia favorece a Mora y Abreu
La primera carrera del fin de semana estuvo marcada por la incertidumbre meteorológica. La pista se presentó mojada al inicio, obligando a todos los equipos a tomar decisiones cruciales sobre el tipo de neumático. La mayoría optó por neumáticos de lluvia, pero con el paso de las vueltas, el asfalto comenzó a secarse, y la ventana estratégica se abrió para aquellos que supieron anticipar el cambio a gomas slick.
En medio de esta confusión táctica, la carrera vivió momentos críticos, incluyendo una intervención del coche de seguridad y una bandera roja provocada por un incidente con un vehículo de recuperación en pista. Estas interrupciones alteraron completamente el ritmo de carrera y nivelaron las diferencias entre los pilotos, justo antes de la parada obligatoria en boxes.
Francisco Mora y Francisco Abreu, al volante del Toyota GR Supra GT4 EVO, supieron sacar provecho del caos. Con una estrategia acertada y un pilotaje sin errores, cruzaron la meta con 3,5 segundos de ventaja sobre Roberto Faria, quien también realizó una carrera sólida. Mathieu Martins, a bordo de un Aston Martin, había liderado previamente con una ventaja considerable, pero los factores externos acabaron por diluir su renta.
Carrera 2: el sol y la estrategia coronan a José Carlos Pires
El domingo ofreció un contraste absoluto respecto al día anterior. El sol brilló con fuerza y las temperaturas subieron, planteando un nuevo reto para los equipos. Esta vez, sin lluvias a la vista, la gestión térmica y el ritmo constante pasaron a ser las claves.
Pedro Salvador, desde la pole position, lideró con autoridad los primeros compases al volante de su Toyota GR Supra EVO2. Logró abrir un pequeño hueco respecto a sus perseguidores, pero un nuevo coche de seguridad, provocado por un accidente en pista, volvió a reagrupar al pelotón y eliminó las diferencias construidas.
La fase de cambios de piloto resultó decisiva. Algunos equipos ganaron mucho tiempo con una ejecución perfecta, mientras que otros, como el coche de Francisco Mora, perdieron valiosos segundos que condicionaron su resultado final. En ese contexto, José Carlos Pires asumió el liderato y no lo soltó hasta ver la bandera a cuadros, asegurando una victoria merecida y bien ejecutada.
Roberto Faria, en una actuación consistente durante todo el fin de semana, volvió a subir al podio en segunda posición, mientras que Mathieu Martins completó el cajón, reivindicando su ritmo pese al infortunio del día anterior.
En cuanto a las clases secundarias, la categoría GT4 Bronze fue dominada por Vasco Oliveira y Francisco Carvalho, mientras que en GT4 Am, Rúben Vaquinhas y Pedro Bastos Rezende se impusieron pese a sufrir un pinchazo que amenazó con arruinar su carrera.
Balance de un fin de semana memorable
Vila Real ofreció al GT4 South todo lo que puede pedir un campeonato de turismos: condiciones cambiantes, estrategia, igualdad extrema y un circuito donde cada error se paga caro. Con múltiples vencedores, cambios de líder, y mucha acción en pista, la cita portuguesa deja el campeonato más abierto y emocionante de cara a las próximas pruebas.
El público, volcado en masa en las calles del trazado urbano, fue testigo de dos carreras con narrativas completamente diferentes pero igual de espectaculares. El Campeonato del Sur de Europa de GT4 sigue creciendo en calidad y emoción, y Vila Real ha vuelto a escribir una página vibrante en su historia reciente.


